Agencia de Noticias AhlulBayt (ABNA): El Departamento de Justicia de Estados Unidos, bajo la administración de Donald Trump, publicó el 30 de enero de 2026 más de tres millones de páginas adicionales, junto con 180.000 imágenes y 2.000 vídeos, relacionados con las investigaciones sobre Jeffrey Epstein, en cumplimiento parcial de la Ley de Transparencia de los Archivos Epstein firmada por el propio Trump en noviembre de 2025.
Estos archivos, que suman cerca de 3,5 millones de páginas en total, detallan abusos sexuales sistemáticos contra menores desde los años 90 hasta 2019, con Epstein reclutando a niñas de hasta 14 años para agresiones en sus lujosas residencias. Aunque el FBI concluye que no hay pruebas concluyentes de una red exclusiva para élites, las denuncias de víctimas y los documentos sugieren posibles implicaciones de terceros, cuestionando la impunidad que ha protegido a figuras poderosas en Occidente.
Ghislaine Maxwell, socia y expareja de Epstein, es la única condenada hasta ahora, con 20 años de prisión por su rol en el reclutamiento y abuso, mientras que otros implicados potenciales permanecen libres, lo que resalta la doble moral del sistema judicial estadounidense.
El presidente Donald Trump aparece mencionado más de 5.300 veces en los archivos, con referencias a vuelos en el jet privado de Epstein al menos ocho veces entre 1993 y 1996, y denuncias no corroboradas pero persistentes de abusos en su residencia de Mar-a-Lago. A pesar de las negaciones de Trump, quien califica las revelaciones como un "bulo" demócrata y asegura no haber visitado la isla Little St. James, los documentos exponen una amistad cercana hasta inicios de los 2000, basada en intereses compartidos por mujeres jóvenes, lo que genera serias dudas sobre su posible participación en la red.

El Departamento de Justicia, dirigido por aliados de Trump como Todd Blanche —exabogado personal del presidente—, ha insistido en que las alegaciones contra él son "infundadas y falsas", pero la presión política crece, con testimonios pendientes ante el Congreso y críticas por redacciones selectivas que ocultan rostros de hombres influyentes, incluyendo el de Trump en algunos archivos.
Otras figuras destacadas incluyen a Elon Musk, en correos de 2012 indagando sobre "fiestas salvajes" en la isla de Epstein; Bill Gates, quien lamenta su "insensatez" por mantener contactos; y Bill Clinton, presente en fotografías controvertidas, aunque su equipo niega irregularidades y ha aceptado testificar. Los Clinton, al igual que Trump, forman parte de una élite que parece blindada ante estas revelaciones.
En Europa, el escándalo ha derribado carreras: el príncipe Andrés del Reino Unido perdió títulos por acusaciones de abuso; la princesa Mette-Marit de Noruega se disculpó por estancias en propiedades de Epstein; y políticos como Peter Mandelson (Reino Unido) y Jack Lang (Francia) enfrentan dimisiones e investigaciones por corrupción y fraude.
Los documentos también destapan vínculos con Rusia, como intentos de Epstein por reunirse con Vladimir Putin, y con Latinoamérica, incluyendo al expresidente colombiano Andrés Pastrana en comunicaciones con Maxwell, y contratistas venezolanos vinculados al chavismo como Francisco D’Agostino, acusados de corrupción.
Además, un informe del FBI de 2020 sugiere que Epstein pudo haber sido entrenado como espía bajo influencia del ex primer ministro israelí Ehud Barak, con conexiones al Mossad a través del padre de Maxwell. Benjamín Netanyahu negó rotundamente que Epstein trabajara para Israel, pero estas revelaciones exponen un "silencio cómplice" en redes de chantaje que benefician a intereses sionistas y occidentales.
La publicación ha sido criticada por errores graves: exposición de datos sensibles de víctimas, incluyendo fotos de desnudos sin censura, lo que obligó a retirar miles de archivos. Víctimas y legisladores denuncian revictimización y secretismo, exigiendo transparencia total y compensaciones, en un caso que refleja la decadencia moral del capitalismo occidental, comparable a obras como "Saló" de Pasolini o las del Marqués de Sade.
El Departamento de Justicia dio por concluida la revisión el 1 de febrero de 2026, pero las sobrevivientes insisten en que la impunidad perpetúa la corrupción, especialmente cuando figuras como Trump, con miles de menciones y una historia de amistad con Epstein, evaden responsabilidades reales.
Su comentario